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A continuación algunos de los comentarios que recibimos de los participantes del seminario reciente: Hechos Energéticos: Joshua Tree, California
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Recapitulación. Tengo una hermana, y una mayoría de primas entre mis primos. Estos son algunos de los patrones que descubrí haciendo esos ejercicios: La historia que manejamos con la pregunta: “¿es cierta esta historia?”: me sentí juzgada la mayor parte del tiempo, y al observar mi historia se ahora que desde la infancia, al ser la mayor de todos los nietos y de todos los hijos, se me ponía siempre como ejemplo para los menores. Mis padres, abuelos, tíos y tías solían decir: “¿Cómo puedes comportarte así? No estas siendo un buen ejemplo para tus hermanos”. Mis hermanos solían verme como si fuese especial, y en un momento dado, apareció mi ego y no quiso soltar más dicha posición @_@. Esto también me llevó a otro patrón que consiste en no decir las cosas que quiero o necesito, dado que tengo que ser una “niña buena”, porque si no me “castigarán”; pedir algo en casa podía ser todo un asunto, y yo decidí ayudar callándome la boca, JAJAJA!!! El tener miedo al castigo y no decir las cosas me llevó a otros patrones, como sentir que estaba defraudando a mi hermanita porque ella estaba siendo castigada y yo no podía decir nada — con la mente y el cuerpo paralizados— para defenderla, mientras que ella solía defenderme, mintiéndose por ello en problemas. Yo pensaba que no tenía personalidad en lo absoluto; ni siquiera las agallas para defenderme yo sola. Me sentía responsable y culpable y sentía que mi hermana me odiaba por eso. Mi hermana siempre fue más comunicativa y nunca le importó lo que los otros pensaran: a la familia siempre le pareció que ella era graciosa y sociable y que era muy carismática. Ahora, tras los ejercicios, puedo sentir que fue fabuloso ser la mayor entre mis primos. Entendí que ser la primera de una nueva generación fue algo importante para mi familia, algo que no pude apreciar hasta ahora. Siento que he sido un ejemplo para mis hermanos al mantener e intentar mis ensueños para mi misma, sin hacer ruido, y siendo honesta conmigo misma. Respecto a tener mido al castigo y no decir las cosas: ahora puedo dejar de juzgar mi infancia. Es natural que mi cuerpo se sintiera asustado en esas situaciones y puedo aceptar mis reacciones tal como fueron; ahora entiendo que incluso si yo quería salvar a mi hermana del castigo, era su decisión decir las cosas que quiso decir, y no mía. Sin embargo, también aprendí de mi hermana que está bien decir lo que uno quiere, arriesgando así mi “zona segura” Yo realmente admiraba eso en ella y ahora lo aprecio aún más. El decir las cosas es uno de mis nuevos intentos y sigo en trabajando en ello. No es cierto que las mujeres de mi manada solieran siempre ser mis “pinches tiranitas”; su intento principal era enseñarnos a sobrevivir e hicieron lo mejor que pudieron, y en lo que respecta a mis primas, no es cierto que todo haya sido envidia, y vivimos una niñez increíble juntas, cantando, jugando afuera, bailando y creando cosas juntas. Puedo sentir ese amor y esa alegría en mi corazón, y la única palabra que se me ocurre es ¡GRACIAS! Las estrellas: logré percibir que las estrellas están siempre ahí, a cualquier hora del día, y que sólo tenemos que abrir nuestro corazón para dejarlas entrar. Sigo practicando la forma, especialmente cuando comienzo a juzgarme a mi misma o a otros, cuando tengo dudas o me siento atorada, y lo que me llega es una sensación de enorme serenidad y aceptación. En el centro de retiros, les pedí a las estrellas que me ayudasen a abrir el corazón, que me ayudasen a cambiar, y desde entonces siento un intento más fuerte en una forma muy abstracta. Los lobos: lo primero que quiero decir es, ¡Gracias seres maravillosos que tanto nos enseñaron! Cuando siento que mi pequeño mundo se torna abrumador, sólo tengo que recordar a Cimba y a Rocky, y —wow— mis problemas pierden toda su fuerza :) Siento un amor enorme, empero sobrio y elegante. Tras practicar la forma sentí que tenía sus enormes dientes, y la sensación fue muy interesante; mi mirada era suave, pero muy alerta, y podía disfrutar cada detalle, sin que mi mente estuviese presente en lo absoluto. Aun recuerdo a las “manadas” correr, y como nos conocíamos mutuamente. Liderar una manada también fue interesante, estar conciente de que cada uno de los miembros me daba una enorme sobriedad, humildad y un profundo sentido de que éramos —y somos— uno: la conexión no acabo ahí. Esta forma, y el ver a los lobos han cambiado mis necesidades “yo, yo, yo” a muchos niveles, yo pienso más como miembro de una manada, y nos sentimos más como una manada, y estoy tratando de estar más conciente de los miembros, abriendo mi corazón, escuchándolos con mis oídos de lobo, mirándolos con mis ojos de lobo, libres de juicio. ¡¡¡Teo, Gracias por compartir esto con todos nosotros!!! Otra cosa que realmente me llegó al corazón fue algo que dijo Teo: que los lobos, incluso si tienen que estar en perreras, pueden ir más allá de ello, que están tan concientes de todo que su propia conciencia hace casi inexistentes a las perreras. Cuando dijo eso pensé en mi y en mis colegas, trabajando por horas en cubículos, dije, nosotros podemos también, también podemos expandir nuestra conciencia: el problema no es el cubículo... Nyei Murez: gracias por compartir tu historia y tu forma de ver las cosas. Aprendí mucho de ello y de tu humildad. A veces, estamos tan ensimismados en el “yo, yo, yo” que olvidamos a quienes nos rodean; a veces estamos tan enfocados en nuestra lista de pendientes que nos olvidamos de nosotros mismos, y tu historia realmente me llegó al corazón, y en especial, me hizo conectarme con los miembros de mi manada que ya han dejado esta dimensión, y les envié mi amor desde el corazón. ¡Gracias, Nyei! Las canciones - El hombre en el espejo: es curioso como ahora, cada vez que m miro al espejo, esa canción me brota a la mente y sonrío; (¡Gracias!). Canto Luz de mi vida en camino al tren para conectar con mi cuerpo energético y con mi manada. Joshua Bree: esta fue mi primer vez ahí, y la poderosa presencia de esas montañas es increíble; mi mente se silenció mirándolas. Todo fue nuevo para mi, de modo tal que todo sigue fresco en mi memoria y este lugar tiene un lugar especial en mi corazón. Cuando lo recuerdo siento alegría, poder y silencio.
El fin de semana del seminario en Joshua Bree ha sido una experiencia maravillosa, llena de magia y conexión con seres hermosos, los demás practicantes e instructores, los lobos, las estrellas, el desierto, los árboles...Mi pecho aun se expande y mi cara sonríe al recordar la sensación a la que me llevaron los pases y ejercicios de acecho que hicimos. Después de hacer el pase bajo las estrellas, recibiendo su energía, no pude dormir mucho, me sentía llena de energía y eso duró todo el día siguiente, en el que no tuve sueño y pude estar plenamente en cada momento. Cuando finalmente concluimos el sábado con el pase del lobo, después de la caminata, sentí que mi cuerpo, en contacto con la tierra se soltaba junto con la manada, buscando el descanso, protegido por el calor de los demás. Experimenté el trabajar juntos, alerta durante el día y el soltar y descansar junto con la manada por la noche. Realmente sentí que éramos una manada, compartiendo las comidas también, cada día interactuando con personas diferentes. Algo de lo que logré estar conciente durante los ejercicios de acecho es que en una manada siempre hay intercambio, que para recibir hay que estar muy abiertos en el dar y que uno de mis patrones es a veces juzgar y no dar con todo el corazón sino a medias...o tal vez algunas migajas y luego quejarme si las cosas no van bien con la otra persona y si ésta se molesta conmigo. Mi diálogo en estos momentos es ""hice todo lo que pude, lo mejor de mi"" cuando en realidad podía haber hecho las cosas diferentes, considerando más las necesidades del otro. Estoy muy agradecida por haber sentido con todo mi cuerpo la importancia de estar disponibles :-) y de haber tenido muestras de gran generosidad y apoyo de parte de otros compañeros en momentos de necesidad. Tengo muy clara la imagen del lobo que nos acompañó en la noche en nuestro paseo, que se paraba y volteaba hacia atrás para asegurarse que estuviéramos todos siguiéndolo, esperándonos...también como acto de generosidad. El domingo, cuando terminamos celebrando con música nuestros descubrimientos y nuestra conexión con el infinito, me asombré escuchando al grupo que tocó para nosotros, porque también fue una muestra de las cosas increíbles que puede lograr una manada y de que también cada uno de nosotros puede brillar junto a los demás. Gracias infinitas por esos días mágicos y por todo lo que dejaron en nuestro ser.
Después de cada seminario siempre pienso: “Este fue el mejor”. ¡Pero después de este, estuve seguro de que había sido el mejor de todos! Antes que nada, fue increíble tener a mi testigo conmigo durante todo el seminario; fue muy reconfortante, como si ella de diese solidez. Después el ejercicio de testigo acelerado tuvo el extraño efecto de cambiar mi sentido del tiempo y logramos tanto —o acaso más— de lo que logramos a la velocidad habitual. Pero lo mejor de todo fue lograr ese último ejercicio en el que tuvimos que escribir, montar, ensayar y presentar una obra en veinte minutos... Los lobos le dieron algo realmente especial a toda la experiencia. Antes que nada, me fue muy fácil convertirme en lobo, como si ya lo hubiera experimentado en alguna otra vida. Descubrí que respondía a los aullidos casi involuntariamente, y me encantó el sacudón de cabeza a cola. Practiqué el sacudón varias veces mientras manejaba de vuelta a casa, de tan bien que se siente. Esa noche, medio dormido, tuve la sensación de que había más gente a mi alrededor, oí voces, e incluso oí una voz llamarme, y tuve una percepción periférica más amplia de la habitual. Realmente sentí que el alineamiento viene con ser parte de una manada. Toda esa sensación de tener que luchar sólo para ser reconocido había desaparecido. De camino a casa nos detuvimos en un santuario de lobos en Nuevo México (Wild Spirit Wolf Sanctuary), donde estuvimos por un par de horas. Tenían tan sólo un “lobo embajador”, al que sacan para educar a los niños y generar conciencia pública. Habían adquirido casi todos sus lobos de gente a quien les había parecido demasiado tenerlos en casa. Estos lobos eran extremadamente tímidos, pero muy amistosos con nuestro guía. Lo que conocimos en Joshua Bree fueron lobos que habían hecho la elección de interactuar con gente. De modo tal que tuvimos dos experiencias completamente distintas con lobos. Logramos que aullaran, aullando nosotros, y respondieron con un hermoso aullido melódico, muy bajo, que provenía de todas las jaulas. Cuando llegue a casa agarré un libro, y esto es lo que leí: “Eres parte de la naturaleza, esa la gracia que te redime. No importa cuanto trates de dejar esa matriz, existes dentro de ella, de forma tal que te comunicas con la tierra en otros niveles, incluso si te niegas a estar conciente de esa comunicación. Tu ayudas a la tierra a sobrevivir, sin importar cómo ni cuanto niegues por momentos esa herencia”. (de otro libro mágico, Seth, también conocida como Jane Roberts) La charla de Nyei fue magnifica, como de costumbre, y las canciones quedaron perfectas. Estrellas, desierto, lobos ¿qué más puede uno pedir? Gracias a todos, y a Teo por los lobos y por una experiencia absolutamente maravillosa. ¡Hasta la próxima!
Este seminario rompió con todo mi esquema de lo que han sido los seminarios a los que había participado, por que me permitió admirar el entorno a Joshua Tree, sus cactus, su desierto, las estrellas, por que la ciudad donde vivo hay mucha luz, y hay muy poco respeto por la naturaleza. El viernes cuando salimos ha observar las estrellas, sentí que una conexión muy directa y una paz interna, y me brotaron diálogos de que estoy haciendo con mi vida, como trato mi cuerpo, como desgasto mi energía con preocupaciones como (que voy a comer, necesito dinero...) y cuando hacíamos el pase para saludar a Orión, Cannis mayor esos diálogos empezaron a desaparecer y me sentí mas fuerte y mas lleno de energía y sabia que eso llega que no hay que entregarse a las preocupaciones, solo hay que estar conectado y respetar la naturaleza. El convivir juntos en el comedor también se me hizo algo que nos conectaba mas como manada, y te permitía identificar a los practicantes ya se por sus nombre y hasta interaccionar con ellos solo unos minutos, y romper con esquemas sociales como ellos son de otro país, hablan otro idioma. durante la caminata con los lobos en la noche del sábado, no comprendí el paseo, mi dialogo fue son bonitos los lobos pero no entendía por que estaban ahí esa noche, fue hasta el domingo en la mañana cuando volvimos hacer otra caminata hacia el desierto comprendí como se apoyan como esperan y como realizan cosas juntos, no hay la competencia de llegar primero a un destino si no van juntos, eso se me a quedado muy grabado en mi mente, por que en el momento que un lobo se adelanta el volteo para ver donde va y esperar a la demás manada. Cuando hicimos el pase donde saludamos los cuatro puntos donde se encuentran las estrellas ( Orión, Cannis mayor) cuando lo practicamos solos experimente como mi pecho se abría y permitía tener un animo diferente, pero cuando lo practicamos en grupo de seis lo experiencia fue sorprendente por sentí como el trabajo en manada es mas sólido y tiene mayor energía e impacta, puede sentir a mis compañeros de grupo como nos apoyábamos para trabajar hacia un objetivo en común que era despertar nuestro ser, y poder ver que tenemos que estar en manada para poder avanzar sin hacernos daño a nosotros mismos por (envidas, corajes, ....). …El domingo cuando nos pusieron hacer un poema, con una frase cada uno, al principio me hice a un lado y deje que los demás hicieran el poema no quería participar, pero entendí que eso era un trabajo de manada y que tenia que participar, y empecé a escribir un poema, y luego todos recopilamos una frase de cada poema y hicimos uno en general y salio muy bonito y me permitió entender uno de mis patrones es querer hacer las cosas solos y no participar, por que yo soy mas capaz, pero la experiencia con esas personas que apenas conocía y trabajar en equipo me permitió entender lo importante que es la manada en nuestras actividades. Lo de la música de luz de mi vida, al principio mi dialogo fue estos americanos siempre les gusta el show, pero hoy que escribo entiendo que no son músicos pero aman la música y que trabajando como manada nos dieron un momento de alegría y conexión con los demás, por que todos nos pusimos a bailar. La experiencia con mi hermano mayor, fue un descubrimiento que yo siempre se sentía excluido por que yo siempre quería estar con el, y el no quería estar conmigo, pero no es que no quisiera estar conmigo simplemente el era mas maduro que yo en esa edad, y el busca gente mas conciente o mas madura que el con quien convivir. con mi hermano menor observe un patrón de que quiero que me respete imponiéndome, por que de chico yo lo ponía hacer taekwondo y lo castigaba y el lloraba y lo juzgaba como débil y mas lo castigaba, hoy observo y me doy cuenta que solo repetí como me enseñaron a mi sin cuestionarme si estaba bien, hoy veo que pude haber hecho que le gustara el taekwondo y que no lo terminara odiando. ahora lo veo y se que es un ser con carácter, muy inteligente . bueno gracias por todo...todavía recuerdo el lugar y como miran los lobos…
Muchísimas gracias por la oportunidad e pasarla de forma tan increíble con ustedes y de aprender tanto sobre mi misma y sobre nuestros amigos (amigos, estrellas y lobos). La conexión con las estrellas fue algo increíble. La forma mágica “Soltando la separación: regresando a casa” abrió mi corazón ante las estrellas. La caminata nocturna fue una procesión llena de amor y de aromas, para reunirnos con nuestras viejas amigas las estrellas. Fue una reunión llena de alegría y felicidad. Mi corazón estaba realmente emocionado, y dado que reconocí a las estrellas en el firmamento, sentí su respuesta a mi alegría. Estaban vibrando con intento de comunicación. Su vibración parecía comunicar un mensaje que me hacía brincar de la alegría y de la sorpresa. Mi mente no pudo registrar el mensaje, pero mi corazón lo sintió, y vibró en él también. Jamás en mi vida había visto el cielo en 3D, y fue algo espectacular. Los ejercicios de recapitulación fueron realmente interesantes desde el punto de vista de que todas las escenas que recapitulé, del presente y del pasado, mostraron el mismo patrón de comportamiento: siempre pensar que la demás gente es mejor que yo, motivo por el cual no expreso mis opiniones y espero a que los demás tomen una decisión o expresen su opinión. Con la charla de Nyei sobre su relación con sus hermanos me sumergí en un viaje de una ardua labor, llena de alegría, hacia mi misma, hacia mi historia pasada: un viaje indispensable, un viaje para borrar nuestra propia historia de vida. La sentí luchar por atestiguarse y por admitir sus patrones de comportamiento, y que hubo un tiempo en que se olvidó de su manada. El viaje de Nyei me hizo recordar eventos y sentimientos de un tiempo en el que yo también me olvidé de mi manada, un tiempo en el que estaba demasiado ocupada en la universidad, en el que perdí a un hermano. Las palabras de Nyei me trajeron esas memorias de vuelta, pero también me hicieron recordar el amor y la gratitud de esos eventos de mi vida. ¡Gracias por compartir y por sacudirnos por dentro! La interacción con los lobos fue increíble. Atisbé por un instante cómo percibe un lobo; nos conectamos, supimos qué percibía el otro... y me dejó una huella en el corazón y en el cuerpo energético. He sentido más agudeza en mis sentidos, con una percepción distinta de mi entorno. Ahora no sólo percibo mi entorno con los ojos, sino que también lo percibo con mi cuerpo energético, como hicimos (el hermano de Simba y yo) mientras estábamos sentados en la cima de ese acantilado en Joshua Bree. Me impresionó tanto la interacción con los lobos que le conté a mi hermana. Fue interesante que me recordara que hace 15 años yo le regalé el libro “Women who run with the wolves” (Mujeres que corren con lobos) de Clarissa Pinkola Estes. ¡Ahora tendré que leerlo! Los proyectos en “manada” del domingo y nuestro poema “viviente” en homenaje a las estrellas fue realmente interesante. El patrón de comportamiento que había identificado previamente en la recapitulación se hizo presente al trabajar juntos en grupo, discutiendo qué hacer. Fue realmente interesante ver como incluso en una actividad como esa, los miedos y patrones de comportamiento de todo el mundo estuvieron ahí, tomando decisiones. Es increíble y triste a la vez como cargamos con tales patrones en nuestra vida cotidiana, por décadas, sin incluso estar concientes de cómo estos patrones dirigen nuestra vida. Cuando salí al escenario y le dije a todos que “para las estrellas la vibración es una forma de comunicación”, sentí que no era yo, que no era la persona que creo ser. Mi voz fue proyectada por un poder interno y por una alegría que me sorprendió realmente. ¡Muchísimas gracias por esos momentos tan maravillosos!
Este fue un seminario inusual. Creo que es porque hubo otros seres involucrados: los lobos. No podía esperar a conocerlos... en cuanto vi uno, una memoria me golpeó con intensidad desde dentro: yo solía tener un amigo imaginario —un lobo— a los 4 años. ¿Cómo pude olvidarlo completamente? Ese fue un momento realmente conmovedor para mi. De la caminata con los lobos, aprendí cuan fuerte es su voluntad. Aprendí como son capaces de mantener sus instintos salvajes dentro de si y de no actuar correspondientemente. Yo tenía que encontrar esa habilidad en mi, dado que a menudo actúo según mi reacción automática. Eso es lo que aprendemos al estudiar el arte del acecho. Los lobos no fueron “salvajes” ni por un instante, ni siquiera en el momento en que uno de ellos —el más joven de todos— se puso nervioso. Ninguno de ellos gruñó, ni se puso a corretear conejos, ni hizo ninguna de las otras cosas que probablemente querrían haber estado haciendo. Me demostraron la enorme disciplina que tienen con sus reacciones y con su silencio interno. Vi como irradian alegría de estar vivos. Los veía y pensaba que estar vivo puede ser realmente disfrutable, per se, sin todas las complicaciones que vienen de crecer en una sociedad humana. Vi que es posible crear una sociedad armoniosa, tal como una manada de lobos, si se comienza con la persona en el espejo. Cuando estábamos creando la presentación para las estrellas al final del seminario, entré a mi infierno personal, llamado tratar con personas. Una chica del grupo comenzó a callarme. Me mostró su falta de aprobación y comencé a sentirme mal de nuevo. Cada vez que la oía pedirme que dejase de hablar, sentía rabia y tenía que recordarme de la calma de los lobos, y de calmarme a mi misma. Fue una experiencia realmente desafiante. Pude acechar mi reacción de estar dentro de un grupo e interactuar con él: este fue un proceso de lo menos armonioso y pacífico. Vi el motivo por el cual me cuesta tanto trabajo formar parte de un grupo: que al ser hija única, nunca tuve suficiente entrenamiento en comunicarme, lo cual sucede de forma natural entre hermanos. También vi que un cerebro colectivo funciona mejor que uno individual. Funciona de forma más efectiva en la resolución de problemas —motivo por el cual somos seres sociales—; es una estrategia de supervivencia. Al haber crecido estando bajo la presión de un padrastro por mucho tiempo, me quedé con el patrón de querer complacer a la gente. En este seminario me hice la pregunta: ¿Mi padrastro, realmente me trataba mal? ¿Es un hecho energético? Esto era parte de la tarea previa: ¿cuan larga es tu historia? Mi historia tiene 31 años de edad: mi padrastro me odiaba y me hizo vivir un infierno. Pero quizás haya sido yo quien lo odió antes, y quizás por eso me haya odiado él a mi. Recordé una escena en la que me trajo un libro, la primera vez que nos conocimos. En ese tiempo me asustaban los hombres, dado que nunca había tenido un padre ni una figura masculina a mi alrededor. Ahora en el seminario vi su intención: hacer que amara la lectura, dado que esa era su actividad favorita. Esto significa que no sólo había odio ahí. Lo que estuve diciéndome por 31 años no tiene conexión con el hecho energético. La historia de Nyei —la parte en que ella inculpa a su colega por un error garrafal— me ayudó a encontrar mi patrón. Yo solía exagerar los errores de los demás y hacer acusaciones con suma facilidad, diciendo que “ellos” son irresponsables. Pero como se dijo en el seminario: si hablas de los demás, ¡mírate a ti mismo! ¿Yo soy irresponsable? No. Pero sí lo sería si no me cuidara yo sola. Solía serlo cuando vivía a expensas de mi ex-esposo y no quería trabajar. El otro patrón que encontré es el siguiente: trato de ganarme el corazón de alguien, pero en cuanto esa persona comienza a amarme de vuelta, comienzo a ganarme la atención de alguien más. Esto es porque percibo a quien me ame como a mi madre, alguien que siempre debiera estar allí para mi y amarme en forma incondicional. Sobre la música: realmente eleva el estado interno. La canción Luz de mi vida al fin del seminario me puso muy emocional. Me encanta la Manada de la Tensegridad y me sentí realmente unida con todos los presentes. Aprecio realmente este evento, y a todos los que nos mostraron los pases, a mi misma por poder percibir este evento maravilloso con toda mi presencia, y por estar viva en este momento tan hermoso.
Lo que estoy escribiendo, ¿son hechos energéticos? “Estar perdido”, ¿es un hecho energético? La primera noche del seminario, mientras caminaba con mi esposa de vuelta a la cabaña, mi hermana y mi sobrina nos pasaron, en auto; buscaban su propia cabaña. Después de unos minutos vimos a mi hermana pasar de nuevo en su auto. Tramaos de llamarla, batiendo nuestras linternas, pero no nos vieron y desaparecieron en la oscuridad. Cuando hubimos llegado a nuestra cabaña, mi hermana pasó de nuevo en su auto, por vez tercera. Ella y mi sobrina se detuvieron muy cerca de nosotros, y vimos que estaban en el auto, riendo a carcajadas por estar “perdidas”. Comencé a perder sobre el estar “perdido”, y qué significa, y a preguntarme si es un hecho energético. Más tarde comprendí que estar “perdida” no era todo lo que le había estado sucediendo a mi hermana: también se estaba topando, una y otra vez, con su manada. Se que a mi hermana le encanta mantener a la manada unida. Puedo verlo, y siento la forma en que ha logrado mantener a sus allegados cerca. Así que quizás no haya estado “perdida”, sino manteniendo a la manada junta, energéticamente. Luego, nuevamente, como corroboración energética adicional, la noche siguiente después de la caminata con los lobos, ella estaba a punto de salir en auto a la tienda, y me “encontró” en la oscuridad para decirme que iba de compras. Caminé directamente hacia ella antes de que mi mente supiera lo que estaba haciendo mi cuerpo. Desde el seminario he estado conciente del comportamiento de “chimpancé” versus el comportamiento de “lobo”. Puedo ver cómo mis acciones pasadas fueron acciones “de chimpancé” en que fueron codiciosas. Cuando atestigüé mis actos y cambié los desenlaces a la vista de “adulto”, pude ver el poder del comportamiento de “manada de lobos”. Puedo ver como el comportamiento de manada es más abarcador y más afectuoso que el angosto comportamiento de “chimpancé”. Es increíble cuan positivo es el punto de vista de la “manada”. Esta vista ya me ha ayudado a ver parte de mi comportamiento mezquino. Cuando me comporto mezquino, como cuando alguien usa algo mío —una caña de pescar nueva, por ejemplo— y no puedo ver la alegría que eso le trae a dicha persona —como atrapar su primer pez—, sólo veo que “ mis cosas han sido usurpadas”... ¡que chimpancé puedo ser a veces! La caminata nocturna con los lobos, el sábado: me conmovió la caminata con los lobos, y las memorias tan claras de Matus y Kia, dos perros-lobo con quienes “hice manada” hace casi 20 años. Kia era mitad lobo asiático y mitad husky, y había sido rescatada —de modo tal que tenía sus asuntos—, pero era la reina. Matus era de una familia de perros de trineo de Alaska: era una cruza de husky con un lobo pequeño. En el seminario y durante la caminata con los lobos, mientras acariciaba a los lobos y les decía cuan buenos y guapos y hermosos eran, también estuve enviando agradecimientos y sentimientos a Matus y a Kia. Sentimientos de cuanto los extraño, y de que espero que ellos se la hayan pasado tan bien estando conmigo como yo con ellos. Eran extraordinarios, y me enseñaron muchísimo. Amo y agradezco a Matus, a Kia, y a todos sus congéneres. Los proyectos en “manada” del domingo y nuestro poema “viviente” en homenaje a las estrellas: en primera instancia, después de la presentación, pensé que “nosotros, como grupo, pudimos hacerlo mucho mejor”. Me tomo cierto esfuerzo cambiar mi punto de vista, dado que me estaba atrapando mi auto-compasión. La charla de Nyei sobre el papel que desempeñó en la producción me permitió ver la presentación no desde mi punto de vista personal, sino desde el punto de vista de los miembros de mi manada. Tengo que revisar esto más aun, pero voy a hacer un cambio, voy a hacer que se sienta bien (“I’m gonna make a change... gonna make it feel right”, de la canción “The man in the mirror”, El hombre en el espejo). Tengo la letra aquí en mi escritorio. Esta canción me esta ayudando a mantenme alejado del diálogo interno de “Yo hice esto... bla bla. Ellos hicieron eso.” ¡Gracias por señalarnos esta letra! |
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